LA CONSPIRACIÓN
Hay algo profundamente reconocible en nuestra relación con el sabor.
Nos gusta combinar. Agregar. Picar. Contrastar lo dulce con lo ácido y, cuando algo ya sabe bien, preguntarnos qué pasaría con un poco de chile.
Esa forma de comer también es cultura.
La Conspiración trabaja justamente dentro de ese universo. Su portafolio reúne productos artesanales mexicanos que juegan con lo picante, lo dulce y lo crujiente: salsas, mermeladas y botanas elaboradas a base de chile.
A ello se suma una selección de vinos mexicanos procedentes del Valle de Santo Tomás, en Ensenada, Baja California.
Visto en conjunto, el proyecto habla de algo más amplio que una colección de productos.
Habla de nuestra tendencia a construir experiencias alrededor del sabor. De una mesa donde una salsa puede cambiar un platillo, una mermelada cruzarse con algo inesperado o un chile convertirse en botana.
Son pequeños gestos, pero también son parte de una identidad gastronómica que viaja muy bien porque provoca una reacción inmediata: probar.
Quizá no exista una única manera de explicar a qué sabe México.
Y probablemente ahí esté lo interesante.
Porque cuando creemos haber terminado de condimentarlo, casi siempre aparece alguien preguntando: ¿y si le ponemos un poquito más?
Conócelos en:
Instagram: @conspiraciondesabor
Web: conspiraciondesabor.com