CASA DRAGONES: EN SAN MIGUEL, EL 16 SE VIVE TODO EL AÑO
Casa Dragones celebra el espíritu independiente de la mexicanidad en su máxima expresión
Por Emilio Farfan
En el número 16 de la calle Recreo en San Miguel de Allende, ese número no corresponde a una dirección o una fecha, sino a una raíz. Y no es casualidad que una casa de tequila ultra-premium en México naciera justo ahí donde se forjó la Independencia de nuestra nación, en una casona de 1671 que fue caballeriza de los Dragones de San Miguel, el regimiento de Ignacio Allende y Juan Aldama.
De ahí el nombre, el azul icónico y el número 16 que marca cada una de sus botellas. La primera Maestra Tequilera Bertha González Nieves, volvió a abrir las puertas de dicha propiedad conocida como La Casa Dragones de San Miguel de Allende para celebrar a México como sólo ella sabe hacerlo, con historia, diseño y una cena maridaje que se guardará en la memoria.
Ella convocó a un círculo cercano de amigos en dicha propiedad y los sentó a la mesa como protagonistas de la escena. El chef invitado fue Omar Henríquez, del restaurante Hortus el vecino más cercano de la Parroquia y el Jardín Principal sanmiguelense, propiedad de Sandra Vázquez y Alberto Laposse, amigos entrañables de la anfitriona. El maridaje, desde luego, fue con toda la colección tequilera de la casa.
El menú de cinco tiempos bien mexicano incluyó botanas con elotito asado, chicharrón de arroz y bocol con queso Ocosingo, maridados con el tequila Blanco Casa Dragones; tamal de flor de calabaza y el infaltable chile en nogada con el tequila Joven; rib eye o pollito de leche con mole negro acompañados con el Añejo Barrel Blend; y flan de vainilla de Papantla con el Reposado Mizunara.
Al terminar, hubo recorrido por la casona restaurada por Will Meyer y Marco Valle, con The Obsidian Bar transformado por Gloria Cortina y los interiores curados por Ana Elena Mallet y Raúl Cabra como homenaje al Mid Century en El Bajío; montajes de Esrawe, Caralarga, Ángela Damman, Trine Ellitsgaard y Fernando Laposse.
“Queremos que nuestra casa sea reconocida por ese espíritu rebelde. Empujar los límites y llevar la conversación del tequila hacia el futuro”, comentó Bertha González durante la cena.
El epílogo perfecto para el grupo convocado fue la caminata a Hortus, a un paso de la Parroquia, para seguir con la celebración y mixología especial de Casa Dragones.
La casa tequilera no sólo produce lotes pequeños, hace lo que pocos, convierte historia, diseño mexicano y artesanía en toda una experiencia contemporánea. En San Miguel, cuando suenan las campanas, todos voltean a la Parroquia, pero los corazones laten más todo el año en Recreo número 16.
Y una vez más, comprobamos así por qué MEXICO ESTA DE MODA.
Por Emilio Farfan
Instagram: @emiliofarfan